ANTIGUO LAVADERO

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localización

Calle Mar de Kara.
Antiguo Barrio de los Murallones

construcción

Siglo XX (1931)

En el siglo XVIII, mujeres de los pueblos de Hortaleza y Canillas tenían por oficio lavar la ropa de las familias adineradas de Madrid, actividad que puede ser anterior, remontándose al siglo XVI. La ropa se transportaba cada día en sacos cargados a lomos de pacientes mulos y burros que hacían el viaje de ida y vuelta a la capital.

Un trabajo especialmente duro en invierno por las condiciones climatológicas y la fría temperatura del agua. Cada día las mujeres hortalecenses bajaban con barreños y sacos llenos de ropa a fin de ganar un jornal que completase la economía familiar, la mayoría eran viudas y madres de familias numerosas, los hijos más pequeños las acompañaban, lo que hacía que fueran lugares especialmente animados, también por las canciones que a coro cantaban mientras lavaban.

De los dos lavaderos existentes en el pasado, uno se surtía de las aguas del Arroyo de las Rejas (lavadero de las Rejas de las Monjas) y otro del Chorrillo, un poco más arriba (Lavadero Viejo), estarían localizados en la actual Gran Vía de Hortaleza.

A finales del siglo XIX presentaban un estado tan ruinoso que el Ayuntamiento se vio obligado a cerrarlos, entre permisos y falta de fondos, no fue hasta principios del siglo XX cuando se abrió el nuevo.

A día de hoy, considerado antiguo lavadero de Hortaleza, inaugurándose el 25 de octubre de 1931 en el solar cedido por don Pedro Tobar en el barrio de los Murallones. Edificio construido en ladrillo con tejado a dos aguas y ventanas en los muros que permitían iluminar la estancia.

Estuvo en funcionamiento hasta la década de los setenta, con la llegada de agua corriente en las casas, quedó en desuso. .

Es un edifico singular de carácter único, pues no hay otro en Madrid.

curiosidades

Sabías que …

No era gratuito puesto que se trataba de una concesión que hacía el propio ayuntamiento. Se pagaba bien por horas o por día completo (0,10 pesetas/hora, en 1931).
Contaba con una pila de enjabonado y otra de aclarado, además de una pila para el lavado de ropa de enfermos además de tener la posibilidad de lavar con agua calentada en una estufa.
Las vecinas solían ir el mismo día de la semana y a la misma hora, incluso ocupando el mismo lugar para así charlar con la vecina más a fin, como en el pasado la ropa se extendía en el prado situado en frente para que el sol blanqueara y secara las prendas.